Por Predecimos.com
¿Rey de la selva? Descripción insuficiente. Más bien Rey Sol, como Luis XIV.
A veces, puede ser un poco estresante tener tanto para delegar, pero los
beneficios terminan por valer la pena. Nunca te encuentras solo en la cumbre de
tus dominios. El glamour, las bebidas alcohólicas, y los hombres —no nos
olvidemos—, tendrán un número de ranking y de orden. Tú sabes cómo funciona
esto; es como la escala social. No es algo demasiado científico, a decir verdad.
Regala buenos momentos a tus súbditos. Hazles sentir como si estuvieran contigo
en la cima de la cadena alimenticia, y vendrán solos a sentarte a tus pies. No
hay nada que puedas hacer en verdad. Los reyes necesitan de la atención como una
modelo de la pasarela.
Desde luego, todo este juego de vanidades tendrá su costo. Lo bueno es que te
gusta mandar tanto en los negocios como en el placer. Tienes un anhelo por tu
querida oficina, sólo porque allí hay buena luz y porque ésta te permite mostrar
tu mobiliario modernista en todo su esplendor. Claro que habrá quienes te crean
un tanto estirado —y posiblemente tengan algo de razón—. ¿Qué tiene de malo
saber lo que es conveniente en cada circunstancia? Después de todo, tú eres el
jefe y tú eres capaz de motivar a un equipo con tus cumplidos y tus palabras de
aliento. Te sientes verdaderamente a gusto con el rol del entrepreneur osado;
ese emprendedor que tiene un arranque de brillante inspiración y entonces llama
a la administración y dice: “Necesito todos los detalles terminados para el
lunes”. Eres más bien un hombre de visión que una herramienta corporativa,
aunque trabajas duro para intentar conseguirlo. Antes de salir de tu casa y
convertirte en empresario, no necesitas tomar coraje para enfrentar un arduo día
de trabajo; sólo necesitas una buena noche de sueño y unas buenas cremas y
masajes faciales.
Tu gusto por las cosas refinadas en esta vida posiblemente se lleve gran parte
de tu presupuesto y de tu tiempo. ¿Cómo decirlo sin parecer rudo? Mmmm, ahí va:
eres el típico consumidor compulsivo de marcas. Sí, tú. No mires hacia otra
parte. Todas las marcas, las amas, las necesitas. ¿De qué otra forma ellos
podrían reconocer tu majestuosidad ahora que las capas y los cetros no están de
moda? La realeza debe mostrarse de alguna forma. Además, te gustan los grandes
nombres porque ellos están en las mejores prendas. En realidad, no es tanto la
marca, sino la garantía de que la tela y los cortes serán apropiados. En esta
era de productos masivos, no parece ser una mala idea.
Los simples mortales —algunos, no todos— podrían pensar que te crees algo que no
eres. Y, si te lo hacen saber, por favor no pongas mala cara. Es tan poco
atractivo. A decir verdad, podrías decidirte a dar un paso duro y pensar en por
qué te han hecho saber algo así. Piensa cuidadosamente. La última vez que
estuviste con los simples mortales, ¿sentiste la necesidad de sermonear acerca
de los hombres con cejas exageradamente depiladas —tu motivo favorito de
quejas—, o sobre los hombres que aman este tipo de cejas —tu otro motivo de
queja favorito—? A medida que los vasos se vacíen, tu elocuencia irá en aumento.
Parloteas porque amas hacerlo. Das discursos porque sabes que tienes verdades
que decir. Y una vez que hayas terminado, con algo de suerte aún tendrás algunos
amigos con quienes contar. Posiblemente tengas que pagar los platos rotos.
Incluso cuando tengas razón —y aquí vale la pena decir que muchas veces la
tienes—, a nadie le gustan los sabelotodo. Muestra un poco de humildad y, por el
amor de Dios, otorga a tus amigos algo de crédito por ser inteligentes,
creativos, y grandiosos. Después de todo, tú no te juntas con cualquiera. Estas
personas, por alguna razón, son especiales para ti.
Las diferentes personas hacen distintas demostraciones de amor. Tú sabes,
abrazos, besos, palmaditas, y todo eso. Para ti, el amor y los regalos van da la
mano: un bolso costoso, un contacto laboral valioso, un cumplido generoso,
etcétera. Tú amas dar regalos y amas recibirlos. Sólo asegúrate de no estar
comerciando mercancías por afecto. Aprende a tomar y asimilar las críticas que
vienen de parte de las personas que amas. Dado que no eres exactamente una
persona accesible, sabes que ellos dicen lo que dicen porque les interesas. ¿En
serio quieres un conjunto de obsecuentes siguiéndote a todas partes y adulándote
incluso cuando no dejes de cometer aberraciones? No es necesario que contestes.
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