Por Predecimos.com
Aminora el paso, Sagitario. ¿Qué es lo que te tiene en ese estado de frenesí?
Ni bien entras en el pub, la fiebre del sábado por la noche sale directamente de
la máquina de discos y se mete en tu cuerpo. Todos recibirán un beso al estilo
europeo de tu parte, desde el gorila de la puerta hasta el bartender, y todos
los que te encuentres en el medio. Todos estarán comiendo de la palma de tu mano
cuando cuentes tu última anécdota, exagerando desde luego todos los detalles
pertinentes y acompañando el relato con gestos y ademanes meticulosamente
estudiados. Eres una persona con confianza innata en tus cualidades. ¿Y por qué
no habrías de serlo? Sagitario es el centauro. De la cintura para arriba,
transpiras la confianza y la inteligencia sexy de..., digamos, Brad Pitt. De la
cintura hacia abajo, eres un verdadero semental.
El centauro raramente emprende un viaje, aunque esto no te garantiza que no
vayas a dar pasos en falso. Pondrás nervioso a un amigo con una objeción
descortés acerca de sus caquis plisados —“Estoy sorprendido; no son tan feos
ahora que los tienes puestos”—. Si te detienes a observar su alicaído semblante
—raramente lo harás—, volverás sobre tus pasos y dirás que “generalmente, solo
los altos y delgados pueden usar esos pantalones con gracia”, y le recordarás,
por si acaso, que lo ves un poco más gordo que en la última ocasión.
Pero, ¿quién podría ofenderse? Supongamos que alguien se ofenda, ¿acaso mereces
la pena de muerte? ¿Eres culpable de ser, simplemente, tú? Bien, la pena de
muerte puede ser mucho, pero algún castigo podría imponerse. Sin embargo, tú no
crees en eso de guardar las cosas en tu interior, eso de esconder los
comentarios en el cajón de las conveniencias; tú prefieres ir directo al centro
de la pista. Para ti, no hay filtros a la hora de abrir la boca. Y la gente
suele perdonarte porque, después de todo, ¿a quién le gustan las personas que
piensan tres o cuatro veces antes de decir algo? Desde luego, ayuda el hecho de
que seas generoso ante los errores de los demás, especialmente en los casos
graves. Tú nunca podrías quedarte de brazos cruzados al ver a un amigo
desesperado —incluso cuando antes te hubiera jugado una mala pasada—.
Sagitario es la reina filosófica del zodíaco. No tan soñador como el mundo de
Piscis ni tan caprichoso y frívolo como Géminis, a la hora de hacer la
investigación, Sagitario consigue un buen balance entre el pensamiento y la
acción. Tú amas las ideas pero sabes que nada existe en el vacío. Asimismo,
obtienes muchas energías al conectarte con el mundo y sus fabulosos habitantes.
Aquí es cuando tu falta de tacto se hace extremadamente útil. Sagitario es, al
mismo tiempo, obstinado y abierto a los cambios. Tú no tienes miedo de formular
las preguntas más estúpidas o insensibles si éstas representan el único medio de
dar con la verdad que buscas, y tampoco tienes miedo de dejar saber a tu
interlocutor cuál es tu posición sobre determinado asunto —por más controversial
que sea—. Sabes que ésta es la única forma de progresar, y sabes que el cielo
ayuda a quienes no se salen del camino ante la primera dificultad.
Los tiempos van a cambiar, y aquellos que sean capaces de acompañar las
direcciones antojadizas de la marea serán los más beneficiados. Amas a las
personas, pero cualquiera que intente retenerte u alejarte de tu filosofía
deberá atenerse a las consecuencias. La independencia es tu oxígeno. Amas
viajar, y siempre estás dispuesto a realizar ese tipo de actividades riesgosas,
como escalar montañas o participar en maratones o triatlones. Buena suerte con
todo esto, Sagitario. Sólo procura tener cuidado. Tienes la bendición de ser uno
de los signos con mejor suerte de todo el zodíaco, pero asegúrate que tu anhelo
de aventuras no te ponga en situaciones de las que no puedas salir.
Antes de terminar, dos consejos para ti: Recuerda que ceder a las tentaciones
puede ser malo tanto para tu cintura como para tu bolsillo. Procura mantener
cierta estabilidad en tu vida y no vivirás situaciones límite por un buen
tiempo.
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